23 Ago

RADIONICA MEDICA: UN DESCUBRIMIENTO

Radiónica Médica

Cuando el doctor Zaboj V Harvalik trajo de Nueva Zelanda a su casa de Lorton (Virginia – Estados Unidos) unas cajas radiónicas seducido por los fantásticos resultados que le atribuían se llevó una gran sorpresa. Cuando la abrió para examinar los circuitos y componentes electrónicos de su interior, se encontró con que debajo de la tapa con su serie de diales y botones sólo había una nota manuscrita: “Ja, ja, ja, no hay nada en esta caja”

Radiónica Médica

Si aquello funcionaba era obvio que tenía que hacerlo exclusivamente por un acto de fe de su operador…
La utilidad que presentan las cajas radiónicas es simplemente el utilizar diales para obtener números. Dice Tom Graves en su libro “Radiestesia Práctica” de la Editorial Martínez Roca lo siguiente: “Conozco personas que simplemente escriben en un trozo de papel los números señalados por el péndulo y obtienen los mismos resultados” y más adelante, añade: “Es un error presumir de que la caja hace la tarea, y de que se la puede hacer trabajar por si misma sobre el paciente; sin la mente del operador detrás de ella, todos esos trozos de cables sin función física ni significado propio no podrían realizar ninguna tarea significativa”, En resumen, las cajas radiónicas son un fraude cuando el vendedor no le dice al cliente que le está vendiendo una caja vacía y que ésta sólo actúa como catalizador si quien la utiliza tiene los poderes psíquicos necesarios. Son muchos los médicos que han hecho pedidos por correo de estas máquinas vacías e incluso algunos han viajado a Inglaterra para cursos de radiónica. Los resultados es que se han arrepentido de haber gastado tanto dinero y después no encuentran quien les compre las costosas máquinas porque no pueden demostrar su utilidad práctica.

El problema más grave entre los médicos dedicados a las medicinas alternativas es que no se dedican con seriedad al estudio e investigación. Así quedó demostrado en el”III Encuentro de Ex residentes organizado por la Escuela Médica Homeopática Venezolana” por la autocrítica que expuso uno de los médicos asistentes al congreso.
No se debe exponer en una reunión de este tipo para decir que se ha suministrado determinado remedio homeopático y sus pacientes se han curado de SIDA, sin haber cumplido los requisitos que requiere la investigación científica. Esos alardes sólo sirven para atraer clientela incauta y llenarse los bolsillos. Creo que en el ejercicio de la medicina debe existir un principio de incertidumbre: ¿Cuándo, después de realizar un tratamiento a un paciente, si se ha curado, se puede determinar científicamente que dicho tratamiento fue la causa de la curación? Esta pregunta, cuando se la he hecho a los médicos, me han respondido que son incapaces de determinarla.

ORIGEN DEL DESCUBRIMIENTO

La primera experiencia sucedió cuando en la soledad de mi laboratorio acababa de construir un aurámetro o radámetro. Se me ocurrió colocar la punta del péndulo indicador en medio de la frente. De inmediato sentí una presión muy fuerte en la frente, sin que el aparato hubiera tocado mi piel. Después de varios años experimentando con diferentes modelos, el fenómeno no se volvió a repetir, e incluso con las mismas personas con quien yo había experimentado. Fue hasta después que descubrí que mediante una combinación de metales. Ocurrió que el fenómeno no dejó de repetirse como lo requiere la experimentación científica. En las primeras experiencias, le decía a otra persona que tomara el radámetro, y que cuando me lo colocara en medio de la frente yo se lo diría. Previamente yo me colocaba de pie, relajado y con los ojos cerrados. Le aseguraba a la persona que no lo haría por medios telepáticos, sino simplemente por la sensación que sentía. Luego en varias oportunidades pude repetir el fenómeno con varias personas, algunas con experiencia en radiestesia y, otros, simplemente, médicos. La evolución del fenómeno ocurrió cuando en una demostración ante varias personas yo dije que sentía la punta del radámetro en la frente. La sorpresa fue cuando me dijeron que abriera los ojos; no tenía el aparato en la frente, sino en el lado izquierdo, cerca del corazón
Retomando la experiencia anterior, pudimos comprender que se repetía el fenómeno en varias personas. No sólo eso sucedió, sino que en varias oportunidades cuando el radámetro se acercaba a cualquier parte de la piel, la sensación se sentía en otra parte del cuerpo. Como no existe un conocimiento de que se debiera a un efecto típico del aura, concluimos que presuntamente se debía a puntos de los meridianos de la acupuntura china.
Los meridianos son los canales por donde corre la energía Yin y Yang. En el cuerpo humano se encuentran doce meridianos principales y corresponden a dos para cada órgano y están situado uno para cada lado del cuerpo. David J. Sussmann en su libro “Qué es la Acupuntura” dice lo siguiente: “Desde el punto de vista de la acupuntura, es importante destacar que el estudio del “efecto Kirlian” ha permitido visualizar en forma directa, y por primera vez en la historia de este arte terapéutico, los meridianos y puntos chinos”

Si esto es verdad, quiere decir que con el radámetro que yo he utilizado para las experiencias, se podría practicar una especie de acupuntura sin agujas y sin tocar el cuerpo.
Creo que éste aparato (el radámetro) es de gran utilidad para el diagnóstico y tratamiento de diferentes enfermedades.
En una oportunidad que experimentaba con una persona muy interesada (había venido del interior del país), no pude detectar alguna sensación en el mango y la persona tampoco pudo sentir nada en el cuerpo.
El individuo aparentaba una gran vitalidad, pero después de un pequeño interrogatorio, reconocía que estaba muy debilitado.
En otra oportunidad vino un curandero que trabaja en el Estado Falcón con un médico. Cuando le coloqué el radámetro pude apreciar que el mango se cargaba de electricidad. Esto puedo afirmarlo con propiedad porque estudié electrónica. (Sentía un cosquilleo en la mano que sostenía el mango).
La explicación del fenómeno es obvia: cualquier curandero y médico que cure con las manos, desarrolla una energía potencial.
Como en la curación por medio de las manos, no es necesario que el sanador toque el enfermo, es posible que el radámetro (el que yo he ideado) sirva de amplificador de ondas curativas, y si se tiene en cuenta que se puede trabajar tonificando los puntos de los meridianos, disponemos de un gran camino abierto para la investigación y la experimentación científica.
Con la práctica, tal vez es posible determinar si determinado órgano o parte del cuerpo está muy débil de energía. En las diferentes experiencias que he tenido, ha sucedido que el aparato colocado en diferentes partes del cuerpo de una persona, ésta casi siempre sentía todas las sensaciones en una parte del cuerpo, que en mi opinión podría ser una zona patógena.

LAS TECNICAS DE USO

Posiblemente el radámetro sea el aparato que ofrece más posibilidades a la investigación y la experimentación, ya que si un médico se lo coloca a un paciente, lo podrá confundir con un aparato electrónico. No pasará así con un péndulo de radiestesia, el que la mayoría de los médicos radiestesistas se abstienen de utilizar, en presencia de pacientes, para evitarse problemas.
El radámetro que yo he ideado tiene tres maneras de utilizarse: una es la forma en la que ya he mencionado (la detección de señales tanto en el mango del aparato como en la misma persona auscultada)la segunda es la de utilizarlo como un instrumento del radiestesista; y la tercera como una sencilla técnica de radiónica para diagnosticar y tratar a distancia. (Para uso de la técnica radiestésica recomendamos un trabajo anterior publicado en la revista “CABALA”), Para utilizado como simple instrumento radiónico, es bueno recordar lo que es la radiónica: “La radiónica es un método de diagnosis y tratamiento a distancia que se realiza mediante un instrumento que permite o facilita la percepción extrasensorial de quien utiliza el aparato” (Ver “Cábala” número 134 del mes de Julio de 1984).
Ahora bien, existen documentados estudios de la acción a distancia, tanto en las sociedades primitivas como en las sociedades más recientes, la occidental y la oriental. En la literatura médica se encuentran hechos debidamente certificados de hipnosis a distancia. Así ¿Por qué se va a negar la influencia psíquica de un sanador a distancia? La telepatía y la hipnosis a distancia son hechos harto comprobados.
¿Por qué no experimentar?

I- Experimento a Corta Distancia:

Es bueno que el sanador se sintonice con la mente del paciente, por eso es recomendable que el sanador realice al menos un primer tratamiento en presencia de la persona. Para emitir ondas curativas, se toma el radámetro con la mano y se concentra la mente en una imagen del flujo energético que va saliendo por la mano que sostiene el mango y que sale por la punta del aparato para concentrarse en la parte del cuerpo que requiere la sanación, Este experimento de corta distancia se puede complementar utilizando la cavidad del mango para colocar un medicamento que tiene propiedades curativas.
La idea es que las propiedades curativas fluyan a través del radámetro y la punta sirva como una antena emisora, que enfocada hacia la zona patógena la cure. Lo recomendable en este caso es que se compruebe debidamente la curación y que el paciente no esté enterado del experimento, de manera que no se vaya a sugestionar.

II- Experimento a Larga Distancia:

1- El tratamiento debe hacerse con el consentimiento del paciente.
2- Debe realizarse a una fija del día. El paciente debe tener conocimiento de la hora exacta del tratamiento.
3- Es recomendable utilizar una foto Polaroid del paciente, pero no es necesario.
4- El sanador debe tomar el radámetro con la mano. Puede colocar un medicamento en la cavidad. Debe quedar fijado, no suelto, si es posible.
5- El tiempo del tratamiento: El sanador radiónico iniciará unas oscilaciones con el radámetro y dejará después que vibre por la estimulación neuromuscular inconsciente, eligiendo previamente el período en el cual se realizará la curación y que debe de estar en conocimiento del paciente: así, por ejemplo, se podría elegir un período de cinco minutos.
6- La punta del radámetro funciona como una antena emisora. El sanador la puede enfocar hacia el cielo como una antena de radio, hacia la foto del paciente o simplemente en la dirección de su residencia.
7- Por último, el sanador deberá, en lo posible, tratar de verificar que el tratamiento a distancia ha producido sus efectos curativos.

FUENTE: Revista Cabala. Nº 235- Año XVI. Fecha junio del año 1.992.

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