05 Dic

BELLEZA Y FEALDAD EN EL SER HUMANO-CONTINUACIÓN.

BELLEZA Y FEALDAD EN EL SER HUMANO. Como la conducta afecta la belleza de las personas y qué debemos hacer. II –Continuación.

 

 

BELLEZA Y FEALDAD (3 y 4 de 5)

 

Comunicación y encuentro. La belleza no es una garantía en la mujer o el hombre para triunfar en la vida, existen una gran cantidad de factores que inciden ya sea negativamente o positivamente.

Para realizar una buena comunicación no hace falta una cara bonita, es importante que la persona interesada utilice el lenguaje del cuerpo de una manera adecuada, que transmita una sincera sonrisa; seguridad y un apretón de manos sin ejercer mucha fuerza; que preste mucha atención a la persona que hable y que las interrupciones sean oportunas.

Si la persona puede planear la entrevista es importante averiguar si está atemorizada o temerosa la otra persona por el encuentro. Podría tal vez influir a distancia en la otra persona; así como las emociones positivas como la alegría influyen en los individuos, así ocurre con el miedo, así por ejemplo esto sucede cuando unos atracadores irrumpen en un autobús y el miedo se riega a todas las personas. ¡Hasta el más valiente se asusta!

Por eso es importante la radiestesia moderna para planear una entrevista y con el uso del péndulo pretender averiguar qué tipo de preguntas le podía realizar a la otra persona, el radiestesista puede preguntarse ¿Cuál es su estado emocional?, ¿Será el momento adecuado?, ¿Estará allí?, etc.

Al realizar una comunicación, lo que se dice o habla debe estar acorde con los pensamientos, de manera tal que quien oye no le quede ninguna duda. Ha ocurrido que un vendedor experto trata de convencer a un cliente de un determinado servicio, pero al mismo tiempo el vendedor piensa que lo está engañando. El cliente dice: “Todo me parece muy bien, pero algo me dice que no acepte”, esto se debe a que el cliente captó la información por telepatía. Los estafadores utilizan este sistema pensando que lo que afirman es verdad y así engañan a los incautos.

 

La edad. Una de las preocupaciones del ser humano es no envejecer, es decir no sufrir las consecuencias de la vejez. Con respecto a la belleza existen muchas personas que al llegar a la edad madura conservan una atracción por las personas que la rodean. Así por ejemplo señoras y señores con el pelo blanco tienen una hermosa cabellera, un cuerpo atlético o casi atlético, y sobre todo una agradable conversación.

Las personas cuando pasan de los años cincuenta les ocurren que comienzan a sentir que un año se convierte en un mes, un mes en una semana y una semana en un día. Esto se debe al tiempo mental.   Por eso   cuando se presente una oportunidad de obtener un logro para solucionar un problema, se debe de actuar de inmediato. ¡Aprovechar las oportunidades! Allí la radiestesia puede ser de gran ayuda, preguntándole al péndulo se pueden obtener mejores resultados. En conclusión: No debemos temerle al tiempo, pero tampoco dejar que pase sin hacer nada.

La astrología. El estudio de los signos astrológicos y su influencia en la salud es muy importante porque la salud está relacionado con la belleza. La atracción en una pareja está en parte condicionada por la relación de los signos astrológicos. Existen muchos estudios en astrología dedicados al estudio de la belleza en la mujer, son muy variados y tienen puntos de vista diferentes, por eso recomiendo al interesado que consulte todo lo que pueda en internet para que llegue a una conclusión definitiva.

 

INSTRUCCIONES PARA MANTENER LA BELLEZA Y MEJORARLA. (5 de 5)

 

Una de las demostraciones de que la conducta puede mejorar la belleza de la piel está en un tipo de yoga, la persona interesada tiene que tener una estricta disciplina para realizar los ejercicios y una especial alimentación. Yo presencié uno de esos cursos y vi una dama que había obtenido unos logros óptimos, su piel era muy especial. A todos los que estábamos en el curso nos llamó la atención por su extrema belleza.

Pero como se trata aquí de darle unas líneas generales para que puedan realizar sus deseos, vamos al grano:

 

 

Sobre la piel

Debe tener en cuenta que la conducta influye en la belleza. Los estándares de belleza varían en todos los países, pero lo importante es que la persona interesada en mejorar su atractivo personal no debe preocuparse mucho sino cumple con algunos de esos estándares, siempre existe la posibilidad de mejorar en otros aspectos.

 

La conducta. La aptitud positiva ante la vida permite vivirla con felicidad, lo que permite sonreír con facilidad, así esto va a influir en la persona con quien se va a comunicar; no se debe fingir, se debe intentar hasta lograrlo con mucha naturalidad.

El exceso de actividad en el trabajo ya sea comercial, industrial, artesanal, cultural, político, etc., producen insomnio, alteraciones en la presión arterial, forma de alimentarse y hacer la digestión, una parte del cuerpo que esté propensa a dañarse podría crear una grave enfermedad, por eso si la persona no puede evitar el exceso de actividad debe practicar la relajación y la meditación. Éstas técnicas ayudan a incrementar el poder mental para practicar la radiestesia moderna.

El maquillaje no tiene gran utilidad si la conducta de la persona no atrae al sexo opuesto como a las del mismo sexo. Hoy día existen en internet una gran cantidad de páginas que ofrecen información de recetas naturales para embellecer la piel y corregir defectos. Es lo más recomendable, nada más desagradable que ver una persona maquillada (Considerarla bonita), luego verla sin el maquillaje y se lleva uno el susto. A mí me ha pasado varias veces.

La alimentación es importante que la persona interesada en mejorar su aspecto practique una alimentación que le produzca un disfrute y que esté orientada en suministrar los requerimientos mínimos que recomiendan los nutricionistas. Yo considero que se averigüe que tipo de planta le sirve para limpiar el hígado y los riñones, estos dos órganos son los que nos dan la salud y debemos cuidarlos, Esto es muy importante porque a unas personas les sirve el Orégano Orejón y a otras no.

 

El ejercicio es una actividad que debe practicarse según la edad y que permita mantener una bella forma del cuerpo.

La actividad sexual. Vivimos en una sociedad monógama, el ser humano debe convivir con otra persona. Recomiendo: “El mejor tratamiento de belleza es el sexo” en www.bellaysaludable.com

La lectura. La actividad de la lectura es muy importante para la salud, además permite obtener conocimiento y el placer de la lectura. Yo recomiendo empezar a leer cuentos y novelas. Si comienza a leer un libro y no le gusta búsquese otro. Al pasar el tiempo se asombrará de la cantidad de libros que ha leído.

El amor. Se ha dicho que: “El mejor tratamiento de belleza es el sexo” pero yo agregaría que estoy de acuerdo si existe en la pareja el amor. Una mujer enamorada es la más bella del mundo.

Y por último recomendar una película. Existen varias películas basadas en novelas como El Retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, la del Hombre Elefante que se refiere a un hecho real. Recomiendo la película El Secreto de Los Hermanos Grimn con los artistas Matt Damon y Heath Ledger. La obra trata de una princesa que realiza unos hechizos para conservar la vida y permanecer bella para siempre. La joven Angélika que ayuda a los hermanos a salvar un pueblo utiliza un péndulo de radiestesia.

Fin.

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05 Dic

ALEXANDRA DAVID NEEL

Alexandra David Neel – 1. Rosendo Churión.

“Sólo siento indiferencia ante lo que pueda ocurrir, ya sean dificultades, sufrimiento, vida y muerte. En realidad, caemos en la inquietud y el temor porque nos importa demasiado nuestra vida y nuestro confort. La sabiduría consiste, pues, en no permitir que me invada la agitación. Si el final está cerca, no tiene la menor importancia”.

Alexandra David-Néel tenía 52 años cuando le escribía así a su marido desde el Tíbet. Cinco años más tarde acabaría convirtiéndose en la primera persona occidental en entrar en Lhasa, la ciudad prohibida. Disfrazada de peregrino tibetano. Acababa de culminar una expedición que debía haberle llevado tres meses y, sin embargo, había acabado convirtiéndose en tres largos y difíciles años de penurias y peligros.

 

No estaba aún cerca el momento de esa muerte que ella acoge sin temor ni deseo, sino con absoluta indiferencia. De hecho, se hallaba más o menos en el meridiano de su vida, y aún le quedaba otra larga mitad por llenar de viajes y estudio, los dos motores que han activado su vida desde su primera infancia.

A los 101 años moría tranquila, pero sin ninguna sensación de “deber cumplido”, en su casa de campo en la Provenza francesa, en Digne. Un año antes, recién cumplido el siglo de vida, había vuelto a renovar su pasaporte, “por si acaso”. Aún estaba con vida, por lo tanto, aún podían aparecer, cada mañana, nuevos proyectos para realizar. Poco antes de su viaje definitivo, compartía confidencias con su secretaria, admitiendo, con su eterna mente de principiante, que “no sabía absolutamente nada y estaba empezando a aprender”.

 

Objetivo: la fuga.

Louise Eugénie Alexandrine Marie David nació en París, el 24 de octubre de 1869. Su madre era de origen escandinavo y fuerte arraigo católico. Su padre formaba parte de un árbol genealógico con sólidas raíces en la burguesía francesa. Era la única hija en un ambiente familiar austero y bien situado. Contra todas las expectativas, ella acabaría manifestándose como una adolescente rebelde, una joven anarquista y, finalmente, una de las más sabias y reconocidas librepensadoras del S. XX.
Se cuenta que su primera escapada del hogar familiar tuvo lugar cuando sólo contaba dos años de edad. Salió de su casa, atravesó el jardín y traspasó sin dudarlo la verja abierta. Dicho así, puede sonar como una travesura sin más significado, si no fuera porque tres años más tarde volvería a repetirse una iniciativa similar.

En esta ocasión se internó sola por el bosque de Vincennes, en las afueras de París. Lógicamente, su familia hizo correr la voz de alarma y al caer la noche era encontrada por un guarda que la condujo a la estación de policía, donde esperaban su madre y su padre. ¿Suponéis que la niña estaba asustada, agradecida a su salvador y feliz de volver a estar bajo la protección familiar? Lo cierto es que cuentan las crónicas que, en vez de eso, la pequeña arañaba con saña la mano del guarda que la obligaba a renunciar a su aventura solitaria y ya en la misma estación de policía juró venganza, y dijo que algún día lucharía contra esas personas mayores que siempre estaban impidiéndole hacer las cosas que realmente deseaba hacer. Algún día lo conseguiría: se iría de la casa y nadie podría encontrarla. Lo juró.

Sólo era el preámbulo de una larga serie de fugas del hogar familiar que se repetirían a lo largo de su adolescencia y juventud.

Mientras que su vida privilegiada estaba llena de “distracciones” y ociosas formas de pasar el tiempo (“matar el tiempo”, según ella), Alexandra no sólo despreciaba sino que condenaba “el sinsentido de esa masacre”.
Así es como recuerda ella su infancia:

“A veces lloraba lágrimas amargas, con el profundo sentimiento de que la vida se me escapaba de las manos, que los días de mi juventud se esfumaban, vacíos, sin interés, sin alegría. Entendía que estaba desperdiciando un tiempo que nunca recuperaría, que estaban pasando de largo horas y horas que podían haber sido hermosas. Mis padres -como la mayoría de los padres que han criado, sino una gran águila, al menos una diminuta águila obsesionada con volar a través del espacio- no podían comprender esto y, aunque no eran peores que otros, lo cierto es que llegaron a hacerme más daño que el más incansable de los enemigos”.

 

El consuelo de la filosofía.

A los 15 años se escapó a Inglaterra, y sólo regresó a casa cuando se quedó sin dinero. Ya entonces se declaraba seguidora de Epícteto y la filosofía estoica, así que en su próxima escapada, a los 17 años, (el primero que ella consideraría como un “viaje de verdad”) sólo se llevó como equipaje el Manual de Epícteto. Cogió un tren en Bruselas (donde vivía con su familia) hasta Suiza, cruzó a pie el paso de San Gotthard y visitó los lagos italianos. Una vez más su madre pondría fin a este viaje tras encontrarla en el lago Maggiore sin dinero.

 

A los 18 años visitó España en bicicleta (sin decir una palabra a su familia, como siempre), cruzó la Riviera francesa y regresó por el Monte-San-Michel, siendo así la primera mujer que llevaría a cabo el Tour de Francia en bicicleta.

Cuando cumplió los 21 años y alcanzó la mayoría de edad, a nadie le sorprendió que dejara la casa familiar. Se instaló nuevamente en París, donde compaginaba sus estudios de las filosofías orientales con una fuerte vocación anarquista. Escribió un tratado anarquista que ninguna editorial quiso publicar, dado que cuestionaba y atacaba frontalmente los abusos del estado, el ejército, la iglesia y la macroeconomía. Finalmente ella misma pudo hacer una autoedición con la ayuda de su compañero, el músico y compositor Jean Haustont. El libro nunca llegó al gran público, pero se ganó el interés de los círculos anarquistas en todo el mundo, llegando a ser traducido a cinco lenguas, entre ellas el ruso.

 

Mientras tanto, Alexandra había estudiado música y canto, y se había convertido en una exitosa cantante de ópera, lo cual le daba ocasión de seguir viajando por el mundo. Creativa en cualquier campo que tocara, compuso, junto a su compañero sentimental, un drama lírico titulado “Lidia”, con el que viajó por toda Europa. Sin embargo, la combinación de su búsqueda espiritual y su vocación por la música, la había convertido en una amante de los cantos tibetanos (que había descubierto en su estancia de un año en la India, en la que había invertido la herencia de su abuela), así como de las oraciones musulmanas, y en especial la llamada del muecín. Fue en el transcurso de su estancia en Túnez (donde dirigía el casino al tiempo que estudiaba el Corán), cuando conoció a un ingeniero de ferrocarriles llamado Philippe Néel, con el que decidió casarse, cuando contaba 36 años.

 

“Marcharme o marchitarme”.

Había llegado a la conclusión de que nunca acabaría de ser respetada como escritora, conferenciante o incluso como cantante, si continuaba soltera. Pero la vida de casada no le sentaba bien, a pesar de vivir en el norte de África, que tanto le gustaba, y hacer continuos viajes en barco y ferrocarril, acompañando a su marido, además de los suyos propios (como escritora y conferenciante) por Europa. En lugar de considerarse una mujer “felizmente casada” se siente enferma y angustiada, padeciendo continuas jaquecas y crisis nerviosas.

Por otra parte (o por la misma), su llamada oriental es cada vez más fuerte, y ella lo define con claridad: “sólo me quedan dos opciones: marcharme o marchitarme”.

En agosto de 1911 (contando ella 43 años) se despidió de su marido para hacer un viaje en solitario a la India, que en principio debía durar 18 meses, pero no volvieron a verse hasta 14 años más tarde. “He emprendido el camino adecuado, ya no tengo tiempo para la neurastenia”, le escribía a su marido en el barco hacia Egipto, primera parte del trayecto. Luego seguirían otros viajes por mar a Ceilán, la India, Sikkin, Nepal y Tíbet, entre otros.

Su marido pasó a convertirse en un compañero epistolar, a quien nunca dejó de sentirse unida.

 

A partir de aquí Alexandra comienza una nueva etapa (no una segunda, ni una tercera, ni una quinta, porque ella ya había vivido muchas vidas en su ya larga y apasionante vida) que pronto identificaría como la definitiva, como si por fin hubiera conectado consigo misma y con su misión personal, como si con este viaje intrincado y difícil empezara a vivir su auténtica vida. Lejos ya de las ociosas “distracciones” y formas variadas de “matar el tiempo”. Como si por fin pudiera cumplir realmente aquella promesa que se hizo a los cinco años: irse de casa (el sistema) para siempre, lejos de las personas adultas (la autoridad del sistema) que le dificultaban hacer las cosas que ella realmente deseaba hacer.

 

En sus primeros pasos en esta nueva etapa recorre los lugares sagrados donde predicó Buda, con los ojos y todos sus sentidos abiertos a todo lo que se encuentra su paso. Y sobre todo, abierta la mente. En 1912 encuentra en Sikkin a quien reconoce como su maestro (un lama con poderes mentales supra normales), con quien se queda dos años para aprender tibetano y los secretos del tantra, entre otras cosas. “Me quedaré en el monasterio de Lachen en invierno y cerca de su cueva en verano -explica en las cartas a su marido-. No será divertido ni confortable. Son cuartuchos en los que se hospedan los anacoretas tibetanos… Muy duro, pero increíblemente interesante”.

Por aquella época es recibida por el Dalai Lama, que ya había oído hablar de ella, siendo la primera mujer occidental que se encuentra con él.

Continúa su peregrinación mística en Katmandú (donde se siente sobrecogida por la imponente naturaleza y la luz que invade el techo del mundo) y luego en Benarés.

Mientras tanto, en París tienen noticias de esta mujer excéntrica a través de los artículos que escribe para la prensa, las revistas y salones literarios.

 

En 1914 conoce a un chico tibetano de 14 años llamado Yongden, que enseguida reconoce en ella a su maestra y quiere acompañarla en sus expediciones. Alexandra lo contrata a su servicio y ya nunca más se separaría de ella, siendo su porteador, cocinero, secretario y, finalmente, colaborador en las traducciones de los libros sagrados tibetanos.

 

A sus 57 años, Alexandra se siente preparada para llevar adelante su gran proyecto: intentar llegar a Lhasa por una ruta que nadie antes había utilizado. Para ello, se disfrazó de peregrina tibetana: se ennegreció el pelo con tinta china, se hizo una peluca con la cola de un yak y se oscureció la cara y las manos (que eran las únicas partes de su cuerpo que dejaba ver su atuendo) con hollín. Lo que se suponía que iba a ser una difícil ruta de tres meses acabó convirtiéndose en una odisea de más de tres años en los que se tendrá que enfrentar a tigres, osos y lobos, bandidos y funcionarios chinos, sin olvidar el frío, las tormentas, el hambre y los estrechos pasos a cinco mil metros de altitud. De su discreta expedición junto a su hijo adoptivo, un criado, dos monjas y siete mulas, sólo llegarían ella y su fiel Yongden.

 

Cuando Alexandra y Yongden regresan a Francia son ya dos personajes famosos a los que todo el mundo quiere conocer. Demasiado ruido para Alexandra, que no tarda en retirarse a una casita de campo en la campiña francesa, donde encuentra la paz que desea para escribir, traducir libros tibetanos, meditar y planear nuevos viajes.

 

Bibliografía publicada por Alexandra David-Néel.

La lista de libros y artículos publicados por Alexandra David-Néel es extremadamente larga. Valgan como botón de muestra los siguientes títulos:
Libros.

“Diario de viajes” (Cartas a su marido) 2 tomos.

“Místicos y magos del Tíbet”.

“Vivir en el Tíbet”.

“Viajes y aventuras del espíritu”.

“Viaje de una parisina a Lhasa”.

“India, ayer, hoy y mañana”

.Artículos.

“Solidaridad”.

“La autoridad paterna”.

“El matrimonio: profesión para las mujeres”.

“El feminismo racional”.

“Mujeres en el Tíbet”.

“La vida vista por los intelectuales tibetanos”.

 

 

Alexandra David Neel – 1. Rosendo Churión.

“Sólo siento indiferencia ante lo que pueda ocurrir, ya sean dificultades, sufrimiento, vida y muerte. En realidad, caemos en la inquietud y el temor porque nos importa demasiado nuestra vida y nuestro confort. La sabiduría consiste, pues, en no permitir que me invada la agitación. Si el final está cerca, no tiene la menor importancia”.

Alexandra David-Néel tenía 52 años cuando le escribía así a su marido desde el Tíbet. Cinco años más tarde acabaría convirtiéndose en la primera persona occidental en entrar en Lhasa, la ciudad prohibida. Disfrazada de peregrino tibetano. Acababa de culminar una expedición que debía haberle llevado tres meses y, sin embargo, había acabado convirtiéndose en tres largos y difíciles años de penurias y peligros.

 

No estaba aún cerca el momento de esa muerte que ella acoge sin temor ni deseo, sino con absoluta indiferencia. De hecho, se hallaba más o menos en el meridiano de su vida, y aún le quedaba otra larga mitad por llenar de viajes y estudio, los dos motores que han activado su vida desde su primera infancia.

A los 101 años moría tranquila, pero sin ninguna sensación de “deber cumplido”, en su casa de campo en la Provenza francesa, en Digne. Un año antes, recién cumplido el siglo de vida, había vuelto a renovar su pasaporte, “por si acaso”. Aún estaba con vida, por lo tanto, aún podían aparecer, cada mañana, nuevos proyectos para realizar. Poco antes de su viaje definitivo, compartía confidencias con su secretaria, admitiendo, con su eterna mente de principiante, que “no sabía absolutamente nada y estaba empezando a aprender”.

 

Objetivo: la fuga.

Louise Eugénie Alexandrine Marie David nació en París, el 24 de octubre de 1869. Su madre era de origen escandinavo y fuerte arraigo católico. Su padre formaba parte de un árbol genealógico con sólidas raíces en la burguesía francesa. Era la única hija en un ambiente familiar austero y bien situado. Contra todas las expectativas, ella acabaría manifestándose como una adolescente rebelde, una joven anarquista y, finalmente, una de las más sabias y reconocidas librepensadoras del S. XX.
Se cuenta que su primera escapada del hogar familiar tuvo lugar cuando sólo contaba dos años de edad. Salió de su casa, atravesó el jardín y traspasó sin dudarlo la verja abierta. Dicho así, puede sonar como una travesura sin más significado, si no fuera porque tres años más tarde volvería a repetirse una iniciativa similar.

En esta ocasión se internó sola por el bosque de Vincennes, en las afueras de París. Lógicamente, su familia hizo correr la voz de alarma y al caer la noche era encontrada por un guarda que la condujo a la estación de policía, donde esperaban su madre y su padre. ¿Suponéis que la niña estaba asustada, agradecida a su salvador y feliz de volver a estar bajo la protección familiar? Lo cierto es que cuentan las crónicas que, en vez de eso, la pequeña arañaba con saña la mano del guarda que la obligaba a renunciar a su aventura solitaria y ya en la misma estación de policía juró venganza, y dijo que algún día lucharía contra esas personas mayores que siempre estaban impidiéndole hacer las cosas que realmente deseaba hacer. Algún día lo conseguiría: se iría de la casa y nadie podría encontrarla. Lo juró.

Sólo era el preámbulo de una larga serie de fugas del hogar familiar que se repetirían a lo largo de su adolescencia y juventud.

Mientras que su vida privilegiada estaba llena de “distracciones” y ociosas formas de pasar el tiempo (“matar el tiempo”, según ella), Alexandra no sólo despreciaba sino que condenaba “el sinsentido de esa masacre”.
Así es como recuerda ella su infancia:

“A veces lloraba lágrimas amargas, con el profundo sentimiento de que la vida se me escapaba de las manos, que los días de mi juventud se esfumaban, vacíos, sin interés, sin alegría. Entendía que estaba desperdiciando un tiempo que nunca recuperaría, que estaban pasando de largo horas y horas que podían haber sido hermosas. Mis padres -como la mayoría de los padres que han criado, sino una gran águila, al menos una diminuta águila obsesionada con volar a través del espacio- no podían comprender esto y, aunque no eran peores que otros, lo cierto es que llegaron a hacerme más daño que el más incansable de los enemigos”.

 

El consuelo de la filosofía.

A los 15 años se escapó a Inglaterra, y sólo regresó a casa cuando se quedó sin dinero. Ya entonces se declaraba seguidora de Epícteto y la filosofía estoica, así que en su próxima escapada, a los 17 años, (el primero que ella consideraría como un “viaje de verdad”) sólo se llevó como equipaje el Manual de Epícteto. Cogió un tren en Bruselas (donde vivía con su familia) hasta Suiza, cruzó a pie el paso de San Gotthard y visitó los lagos italianos. Una vez más su madre pondría fin a este viaje tras encontrarla en el lago Maggiore sin dinero.

 

A los 18 años visitó España en bicicleta (sin decir una palabra a su familia, como siempre), cruzó la Riviera francesa y regresó por el Monte-San-Michel, siendo así la primera mujer que llevaría a cabo el Tour de Francia en bicicleta.

Cuando cumplió los 21 años y alcanzó la mayoría de edad, a nadie le sorprendió que dejara la casa familiar. Se instaló nuevamente en París, donde compaginaba sus estudios de las filosofías orientales con una fuerte vocación anarquista. Escribió un tratado anarquista que ninguna editorial quiso publicar, dado que cuestionaba y atacaba frontalmente los abusos del estado, el ejército, la iglesia y la macroeconomía. Finalmente ella misma pudo hacer una autoedición con la ayuda de su compañero, el músico y compositor Jean Haustont. El libro nunca llegó al gran público, pero se ganó el interés de los círculos anarquistas en todo el mundo, llegando a ser traducido a cinco lenguas, entre ellas el ruso.

 

Mientras tanto, Alexandra había estudiado música y canto, y se había convertido en una exitosa cantante de ópera, lo cual le daba ocasión de seguir viajando por el mundo. Creativa en cualquier campo que tocara, compuso, junto a su compañero sentimental, un drama lírico titulado “Lidia”, con el que viajó por toda Europa. Sin embargo, la combinación de su búsqueda espiritual y su vocación por la música, la había convertido en una amante de los cantos tibetanos (que había descubierto en su estancia de un año en la India, en la que había invertido la herencia de su abuela), así como de las oraciones musulmanas, y en especial la llamada del muecín. Fue en el transcurso de su estancia en Túnez (donde dirigía el casino al tiempo que estudiaba el Corán), cuando conoció a un ingeniero de ferrocarriles llamado Philippe Néel, con el que decidió casarse, cuando contaba 36 años.

 

“Marcharme o marchitarme”.

Había llegado a la conclusión de que nunca acabaría de ser respetada como escritora, conferenciante o incluso como cantante, si continuaba soltera. Pero la vida de casada no le sentaba bien, a pesar de vivir en el norte de África, que tanto le gustaba, y hacer continuos viajes en barco y ferrocarril, acompañando a su marido, además de los suyos propios (como escritora y conferenciante) por Europa. En lugar de considerarse una mujer “felizmente casada” se siente enferma y angustiada, padeciendo continuas jaquecas y crisis nerviosas.

Por otra parte (o por la misma), su llamada oriental es cada vez más fuerte, y ella lo define con claridad: “sólo me quedan dos opciones: marcharme o marchitarme”.

En agosto de 1911 (contando ella 43 años) se despidió de su marido para hacer un viaje en solitario a la India, que en principio debía durar 18 meses, pero no volvieron a verse hasta 14 años más tarde. “He emprendido el camino adecuado, ya no tengo tiempo para la neurastenia”, le escribía a su marido en el barco hacia Egipto, primera parte del trayecto. Luego seguirían otros viajes por mar a Ceilán, la India, Sikkin, Nepal y Tíbet, entre otros.

Su marido pasó a convertirse en un compañero epistolar, a quien nunca dejó de sentirse unida.

 

A partir de aquí Alexandra comienza una nueva etapa (no una segunda, ni una tercera, ni una quinta, porque ella ya había vivido muchas vidas en su ya larga y apasionante vida) que pronto identificaría como la definitiva, como si por fin hubiera conectado consigo misma y con su misión personal, como si con este viaje intrincado y difícil empezara a vivir su auténtica vida. Lejos ya de las ociosas “distracciones” y formas variadas de “matar el tiempo”. Como si por fin pudiera cumplir realmente aquella promesa que se hizo a los cinco años: irse de casa (el sistema) para siempre, lejos de las personas adultas (la autoridad del sistema) que le dificultaban hacer las cosas que ella realmente deseaba hacer.

 

En sus primeros pasos en esta nueva etapa recorre los lugares sagrados donde predicó Buda, con los ojos y todos sus sentidos abiertos a todo lo que se encuentra su paso. Y sobre todo, abierta la mente. En 1912 encuentra en Sikkin a quien reconoce como su maestro (un lama con poderes mentales supra normales), con quien se queda dos años para aprender tibetano y los secretos del tantra, entre otras cosas. “Me quedaré en el monasterio de Lachen en invierno y cerca de su cueva en verano -explica en las cartas a su marido-. No será divertido ni confortable. Son cuartuchos en los que se hospedan los anacoretas tibetanos… Muy duro, pero increíblemente interesante”.

Por aquella época es recibida por el Dalai Lama, que ya había oído hablar de ella, siendo la primera mujer occidental que se encuentra con él.

Continúa su peregrinación mística en Katmandú (donde se siente sobrecogida por la imponente naturaleza y la luz que invade el techo del mundo) y luego en Benarés.

Mientras tanto, en París tienen noticias de esta mujer excéntrica a través de los artículos que escribe para la prensa, las revistas y salones literarios.

 

En 1914 conoce a un chico tibetano de 14 años llamado Yongden, que enseguida reconoce en ella a su maestra y quiere acompañarla en sus expediciones. Alexandra lo contrata a su servicio y ya nunca más se separaría de ella, siendo su porteador, cocinero, secretario y, finalmente, colaborador en las traducciones de los libros sagrados tibetanos.

 

A sus 57 años, Alexandra se siente preparada para llevar adelante su gran proyecto: intentar llegar a Lhasa por una ruta que nadie antes había utilizado. Para ello, se disfrazó de peregrina tibetana: se ennegreció el pelo con tinta china, se hizo una peluca con la cola de un yak y se oscureció la cara y las manos (que eran las únicas partes de su cuerpo que dejaba ver su atuendo) con hollín. Lo que se suponía que iba a ser una difícil ruta de tres meses acabó convirtiéndose en una odisea de más de tres años en los que se tendrá que enfrentar a tigres, osos y lobos, bandidos y funcionarios chinos, sin olvidar el frío, las tormentas, el hambre y los estrechos pasos a cinco mil metros de altitud. De su discreta expedición junto a su hijo adoptivo, un criado, dos monjas y siete mulas, sólo llegarían ella y su fiel Yongden.

 

Cuando Alexandra y Yongden regresan a Francia son ya dos personajes famosos a los que todo el mundo quiere conocer. Demasiado ruido para Alexandra, que no tarda en retirarse a una casita de campo en la campiña francesa, donde encuentra la paz que desea para escribir, traducir libros tibetanos, meditar y planear nuevos viajes.

 

Bibliografía publicada por Alexandra David-Néel.

La lista de libros y artículos publicados por Alexandra David-Néel es extremadamente larga. Valgan como botón de muestra los siguientes títulos:
Libros.

“Diario de viajes” (Cartas a su marido) 2 tomos.

“Místicos y magos del Tíbet”.

“Vivir en el Tíbet”.

“Viajes y aventuras del espíritu”.

“Viaje de una parisina a Lhasa”.

“India, ayer, hoy y mañana”

.Artículos.

“Solidaridad”.

“La autoridad paterna”.

“El matrimonio: profesión para las mujeres”.

“El feminismo racional”.

“Mujeres en el Tíbet”.

“La vida vista por los intelectuales tibetanos”.

 

 

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19 Nov

GRAN KIT DE RADIESTESIA MODERNA PARA PROFESIONALES RADIESTESISTAS.

Éste es el equipo que debe tener cualquier radiestesista profesional que realice consultas.

1- Curso on-line de radiestesia moderna de cuatro niveles. Existe información más amplia en la página, se puede mandar información por correo a solicitud.

2- Un péndulo de bolita fabricado en fino bronce con una capa protectora en amarillo oro. Una cadena dorada de 25 centímetros fabricada en aluminio.

3- Un par de varillas de aluminio: el mango es de aluminio y las varillas son de aluminio anodizado coloreado en tres colores para escoger: verde claro, azul marino y violeta. Las varillas son fabricadas en los Estados Unidos.

4- El aurámetro, al que llamamos el auratrón porque es el único que permite descargar energías negativas de las personas; proporcionarles energías en los puntos de acupuntura; realizar mediciones del aura; re4alizar tratamientos curativos a distancia (Radiónica)

5- Almohadilla. Todo profesional radiestesista debe tener en su escritorio una almohadilla para apoyar el codo del brazo que sostiene al péndulo.

6- Sostenedor profesional de péndulos. Éste es un nuevo instrumento de la radiestesia moderna. El sostenedor permite colocar el péndulo después de realizar una consulta, de este modo el péndulo descarga las energías negativas en el aparato, el cual tiene un cablecito que debe ser conectado a tierra para su funcionamiento.

7 – Un libro impreso en papel con nuevos temas de la radiestesia moderna: “Nuevo ´Poder Mental” – Autor: Rosendo Churión. Son los últimos libros porque los costos han aumentad y no podemos imprimirlos de nuevo.

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05 May

LA RADIÓNICA DEL Dr. BENAVIDES PERMITE ACTUAR A DISTANCIA SOBRE SERES HUMANOS

El profesor Eduardo Benavides es autor del libro “Radiestesia Práctica de la Editorial Panapo. Tiene una gran experiencia dictando cursos de radiestesia en toda Venezuela. Ahora piensa suplir un gran vacío que existe en la radiónica, una disciplina de la que no existe ningún libro publicado.

Eduardo Benavides nos recibe en su estudio de la California (Situado al este de la ciudad de Caracas) rodeado de diplomas y membrecías de sociedades extranjeras de Radiestesia, Radiónica y Ciencia Huna. De entrada le preguntamos:

¿Qué es la Radiónica?

–  La Radiónica es una de las tres acciones a distancia que ha utilizado el ser humano. La acción a distancia es aquella que se ejecuta sobre una persona ubicada lejos del operador, puede ser algunos centenares de metros o miles de kilómetros. La distancia y el tiempo allí no tienen cabida, de una manera normal como acostumbramos a percibirlo nosotros.

¿Cuáles son esas tres acciones a distancia que usted se refirió?

1-     La magia, considerada como la acción a distancia más antigua que existe desde que el hombre está en el planeta, y en vez de desaparecer, hoy la magia está más vigente que nunca.

2-      La Ciencia Huna, a la cual se le calculan unos siete mil años, practicada en el norte de África (Desierto del Sahara), y luego en el archipiélago de Hawái.

3-     La Radiónica, ciencia práctica nacida en este siglo veinte.

– ¿Quién inició la Radiónica?

– Fue el doctor Albert Abrams, quien habiendo heredado una inmensa fortuna de su padre, un próspero comerciante judío de San Francisco (Estados Unidos) viajó a Heidelberg (Alemania) para estudiar medicina avanzada, donde terminó sus estudios y fue condecorado con los máximos honores y una medalla de oro. Estudió también en Berlín, París, Viena y Londres. A su regreso a los Estados Unidos, se le designó como profesor de Patología y luego Director de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford.

– En 1.893, a la edad de 30 años- continúa- se le nombra Presidente de la Sociedad de Medicina y Cirugía de San Francisco y vicepresidente de la Clínica Emmanuel. Fue miembro de la Sociedad Americana de Medicina y autor de doce libros de medicina. Para Sir James Barr, Presidente de la Sociedad Británica de Medicina, el doctor Abrams es el más grande genio en el campo de la medicina, en la primera mitad del siglo veinte.

– ¿Cómo se origina la Radiónica?

– El doctor Abrams descubrió que la radiación de un espécimen patológico podía transmitirse como la electricidad, por un cable de cobre. Investigó las fuerzas para corregir lo que consideraba aberraciones intramoleculares y cómo evitar que se produjeran.  Él ideó un instrumento para establecer diferencias en los tejidos afectados por enfermedades específicas.

SANACIÓN A DISTANCIA

– Abrams creó el “Dinamiser” con la ayuda del ingeniero Samuel O Hoffman – nos dice Benavides- luego el “Reflexóno” con el cual llegó a detectar enfermedades utilizando una gota de sangre (Testigo biológico). Más adelante diseñó el “Sphygmobiometer” y finalmente el “Oscilloclast” o rompedor de ondas, el cual podía emitir ondas capaces de curar las enfermedades humanas, alterando o anulando las radiaciones de diversas patologías. Con una muestra de un paciente, Abrams llegó a determinar una enfermedad a una distancia de quinientas millas y realizar luego la sanación.

– Recientemente surge una nueva radiónica sin instrumentos (Cajas radiónicas): la Radiónica de Emisores Gráficos que es más sencilla. Ésta Radiónica – continúa Benavides- fue creada por los excelentes radiestesistas belgas: los hermanos Wenceslao y Françoise Servranx, y la Radiónica Electrónica de Bernard Georges Condé, sin duda una radiónica sorprendente por sus alcances y posibilidades – afirma Benavides.

LA RADIÓNICA Y LA ANATOMÍA SUTIL

El doctor Abrams, como médico, aplicó la radiónica a la medicina, práctica que, en Venezuela está sometida a una estricta legislación. Los interesados en practicar la Radiónica, sino son médicos colegiados, pueden utilizar la metodología de David V Tansley quien, influido por los conceptos orientales de los chakras y la anatomía sutil del hombre, las aplicó a la radiónica.

Como el tratamiento radiónico tiene lugar a nivel de la anatomía sutil y no físico, no puede dañar los tejidos vivos ni producir efectos secundarios indeseables. Al respecto, dice Ann Hill en su “Guía de las Medicinas Paralelas” que “Cuando el experto en Radiónica efectúa un análisis de la salud de un paciente, utiliza los principios de la radiestesia; aplica las facultades de percepción extrasensorial (ESP) al proceso se detención de la enfermedad. Frecuentemente se llama facultad radiestésica a este tipo de( ESP); gracias a esta facultad el médico puede obtener información que no está al alcance de la mente consciente”

– ¿Cómo es su equipo, doctor Benavides?

– Nuestro equipo de Radiónica Electrónica es hecho en Venezuela, tiene una capacidad para actuar sobre veinte personas en una misma emisión radiónica, esto permite un trabajo radiónico más efectivo y de mayor cobertura. No debemos olvidar que el resultado de los trabajos radiónicos obedece a dos factores: capacidad del operador y receptividad del sujeto.

– ¿Cómo pueden los interesados disponer de éste conocimiento?

– Estamos preparando un libro sobre Radiónica que muy pronto estará a la venta al público. Sobre los aparatos nos pueden solicitar informaciones en nuestra sede. Para la preparación práctica tenemos los cursos disponibles para cualquier interesado, no necesita ser médico. Todavía queda un campo muy extenso para la investigación y para el perfeccionamiento de los equipos. En Radiónica no se ha dicho la última palabra.

FUENTE: Revista Cábala de febrero de 1.991- Año XIV- N° 219. Páginas N° 67 Y 68.

Autor: Rosendo Churión Montoya.

A la izquierda está su libro Radiestesia Práctica de la Editorial Panapo.

El Dr. Eduardo Benavides con un péndulo en la mano y los aparatos de Radiónica.

El Dr. Benavides demostrando como se opera con un testigo colocado en el aparato.

El doctor Benavides operando un péndulo sobre un aparato de radiónica.

Al fondo se pueden apreciar los libros de la Librería Esotérica La Fe.

El doctor Benavides probando un par de varillas  de radiestesia en la sede de la Librería Esotérica La Fe.

Un gráfico que utilizaba El Dr. Benavides para combinar: sonidos,testigo, color y meta.

Gráficos que utilizaba el Dr. Benavides en la radiónica.

Emisor gráfico que dispone de un símbolo del norte magnético para su orientación.

Nombramatic. Emisor gráfico.

Gráfico con su orientación hacia el norte para emitir señales.

Emisor señal.

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26 Abr

VÍNCULOS ENTRE RADIESTESIA Y HOMEOPATÍA

Por primera vez se realizó en la ciudad de Caracas – Venezuela un curso de homeopatía que incluyera la aplicación de la radiestesia y la radiónica. El “Gran curso: La Moderna Homeopatía” fue dictado el pasado mes de agosto y septiembre durante doce fines de semanas, en las salas de conferencias del Parque Central y estuvo constituido por tres grandes temas:

1- La farmacopea homeopática a cargo del químico Vinicio Relevant. Aparte del temario, llamó la atención el problema de la aplicación de las Leyes de la Ciencia en la Medicina y la dificultad de la ciencia para estudiar la vida. En conclusión: se consideró a la medicina en general como una seudo ciencia. Leer más

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07 Abr

Por qué debemos estudiar Radiestesia Moderna

Péndulos

 

Porqué debemos estudiar radiestesia moderna.

 La radiestesia en sus comienzos se dedicaba a buscar aguas subterráneas, minerales, tesoros enterrados, personas desaparecidas y objetos. Se basaba en la mayoría de falsas creencias y descubrimientos. Hoy día la Radiestesia Moderna le da mucha importancia al procedimiento, es decir cómo actúa la radiestesia, se ha comprobado que es el poder mental del individuo el que tiene mayor importancia y no está en los aparatos que se utiliza.

El método de estudio de la Radiestesia Moderna es comprobar el nivel de poder mental del aspirante y después continuar desarrollándolo hasta que el aspirante se convierta en un verdadero radiestesista.

Con la Radiestesia Moderna se puede comprobar si dos personas se pueden comunicar telepáticamente, si no pueden tienen que hacer un esfuerzo con los ejercicios para lograrlo. El uso de la telepatía tiene una gran utilidad en muchos casos a resolver: Así por ejemplo en el caso de las personas desaparecidas; para interpretar los sueños (Se ha comprobado que una persona durante la noche puede influir en los sueños de otra persona); los hechizos, daños a distancia tienen que ver con la telepatía; los problemas de parejas pueden tener solución con el uso de la telepatía; los objetos robados(Descubrir quién lo robó); diagnósticos y tratamientos a distancia; relación con su jefe inmediato en una empresa; el caso de los estafadores, los enamoramientos, se utiliza la telepatía para convencer o engañar a otra persona, etc

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07 Feb

La Radiestesia de Monseñor Jetté: El Umbral del Subconsciente

En el Umbral del Subconsciente

Monseñor Edouard Jetté es de nacionalidad canadiense, se ordenó como sacerdote en 1.923 y más tarde obtuvo, en Roma, el doctorado en filosofía, y en París, la licenciatura en letras.

Sus experiencias, como él mismo las explica en su libro “En el Umbral del Subconsciente”, comien­zan alrededor  del año 1923 en las que se inicia en la práctica de la radiestesia.

La radiestesia es una  téc­nica muy antigua. Se utili­zaba una horqueta del  ár­bol del avellano para buscar aguas subterráneas, metales (minas), tesoros enterrados, personas desaparecidas, delincuentes, etc. La técnica se fue perfeccionando con el uso del péndulo y que monseñor Jetté explica en su libro explica cómo  usarlo. Conceptualiza la radiestesia así: “Nosotros -explica- estaríamos do­tados de una facultad sensible, misteriosa, incluso, que nos permite alcanzar los objetos que están fuera del alcance normal de nuestro cinco sentidos. Bastaría con plantearse una pregunta precisa para obtener con apreciable  frecuencia una respuesta a esa pregunta. Ese conocimiento, en general es demasiado reducido  para ascender por si mismo al estadio  superior de la conciencia, pero suficientemente para provocar un reflejo     que  imprima  al péndulo el movimiento convencional que se ha fijado”. Cuando Jetté habla de movimiento convencional quiere decir que se­ ha tomado por conven­ción mental que si el pén­dulo (sostenido por la mano de una persona) gira a la derecha es una respuesta, SI; si gira: a la izquierda es una respuesta NO.

Jetté señala las posibles causas de error en la obtención de la respuesta. Analiza los fenómenos telepáticos que pueden influir en el éxito del fenómeno de la radiestesia.

FACULTAD  COMÚN  A TODOS.

“Cualquiera puede hacer radiestesia. Y no veo la razón para dudar. Es una de nuestras facultades naturales, un poco como la vista.

La radiestesia puede ofrecer ventajas muy va­liosas, sin contar la pro­funda alegría que le significa descubrir por él miso algunos de los ma­ravillosos poderes con que el Creador ha dotado a nuestra naturaleza.E1­ error, dicen, no es peligroso más que por la parte de verdad que contiene. Separar ciertas verdades aparentemente misteriosas pero bien controladas, ponerlas en evidencia,

¿No es cortar las alas a innumerables fantasías divulgadas por ciertos partidarios de las ciencias ocultas y que se presentan como una nueva religión?

“Lo que es natural debe ser tratado como natural”.

Jetté relata una gran cantidad de casos en que tuvo éxito y otros en el que pudieron existir errores, entre ellos: descubrimientos de aguas subte­rráneas, búsqueda de ahogados, localización de per­sonas (incluso el sitio que ocuparía en uno de los asientos del refectorio) etc. En el año 1966 solicitó una entrevista con la señora Galle dedicada a la práctica de  la videncia, además de las lectura de cartas y la lectura de la mano utili­zaba el péndulo. En 1972, la Galle de visita en  Canadá lo pone en contacto con Felipe Chancelor de México y quien estaba dedicado a fotografiar las ondas curativas.

Jetté entusiasmado se dedica  a investigar 1os casos de curaciones como  la détención de la sangre, la composición de los huesos,  la eliminación del dolor, las curaciones a distancia e investiga sobre las ondas curativas que llama radiaciones, él  mismo llegó    a practicar muchas  curaciones con éxito.

Jetté llegó a la conclu­sión: “Acepto que el po­der de curar sea un don, pero un don que todo el mundo posee aunque en grados diferentes”.

Rosendo Churión.

*Periódico La Religión de Caracas.

Caracas, domingo 4 de marzo de 1.990.

Sección sociales- página 6.

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03 Ene

MI MENSAJE DE AÑO NUEVO 2017

Reflexiones: En los tiempos del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, vivimos una situación económica rimbombante. Era la  época  del “Ta barato, dame dos”, donde mucha gente lo que hacía era viajar y hacer fortuna, etc. Pero también existía una gran cantidad de personas en la pobreza, y cierta mayoría se había rendido; le echaba la culpa al gobierno. Hoy día, nunca habíamos sufrido tanta pobreza;pero a pesar de todo, cierto grupo de personas no han claudicado; se han quedado en el país, si no han podido ejercer su profesión , se han reinventado un negocio para hacer mucho dinero. Venezuela tiene muchas oportunidades. La tecnología (El Internet) es una de las oportunidades que debemos aprovechar. !Búsquenlas en Internet t que tengan muchos éxitos en éste nuevo año 2017.

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27 Dic

Curso de Curación: Radiestesia Cuántica

Radiestesia Cuántica

Este manual de curación es la última versión escrita de ‘Quantum K’ y la primera en español. Su autor es el terapeuta y experto en kinesiología Andrew J. Kemp.  No hay versiones en papel de este manual, si usted no puede imprimirlo directamente, puede pedirle a una impresora local comercial que lo haga por usted. Haga clic en los enlaces PDF de abajo para descargar los contenidos del libro: Leer más

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23 Ago

EL MAL USO DE LA RADIESTESIA EN HOMEOPATÍA

EL MAL USO DE LA RADIESTESIA EN HOMEOPATÍA

Una de las características de la ciencia es que las pruebas empíricas en que se basa deben ser verificables por cualquier otro científico. Tampoco se debe apelar en ningún momento a argumentos de autoridad, aunque si debe basarse en otras investigaciones debidamente comprobadas. Nunca debe decirse, por ejemplo, «se comprobó», cuando sólo ha sido para un grupito de investigadores. No es lo mismo cuando un descubrimiento ha sido verificado universalmente.
Con la homeopatía y la radiestesia existen muchos problemas, creados por personas con el ánimo de hacerse llamar «maestros», inventando teorías y aparatos que son unos verdaderos cachivaches.
Con el concepto de energía en homeopatía como no está definido científicamente que es, se abusa mucho y se le liga con otros conceptos de energía igualmente abstractos.

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