07 Feb

La Radiestesia de Monseñor Jetté: El Umbral del Subconsciente

En el Umbral del Subconsciente

Monseñor Edouard Jetté es de nacionalidad canadiense, se ordenó como sacerdote en 1.923 y más tarde obtuvo, en Roma, el doctorado en filosofía, y en París, la licenciatura en letras.

Sus experiencias, como él mismo las explica en su libro “En el Umbral del Subconsciente”, comien­zan alrededor  del año 1923 en las que se inicia en la práctica de la radiestesia.

La radiestesia es una  téc­nica muy antigua. Se utili­zaba una horqueta del  ár­bol del avellano para buscar aguas subterráneas, metales (minas), tesoros enterrados, personas desaparecidas, delincuentes, etc. La técnica se fue perfeccionando con el uso del péndulo y que monseñor Jetté explica en su libro explica cómo  usarlo. Conceptualiza la radiestesia así: “Nosotros -explica- estaríamos do­tados de una facultad sensible, misteriosa, incluso, que nos permite alcanzar los objetos que están fuera del alcance normal de nuestro cinco sentidos. Bastaría con plantearse una pregunta precisa para obtener con apreciable  frecuencia una respuesta a esa pregunta. Ese conocimiento, en general es demasiado reducido  para ascender por si mismo al estadio  superior de la conciencia, pero suficientemente para provocar un reflejo     que  imprima  al péndulo el movimiento convencional que se ha fijado”. Cuando Jetté habla de movimiento convencional quiere decir que se­ ha tomado por conven­ción mental que si el pén­dulo (sostenido por la mano de una persona) gira a la derecha es una respuesta, SI; si gira: a la izquierda es una respuesta NO.

Jetté señala las posibles causas de error en la obtención de la respuesta. Analiza los fenómenos telepáticos que pueden influir en el éxito del fenómeno de la radiestesia.

FACULTAD  COMÚN  A TODOS.

“Cualquiera puede hacer radiestesia. Y no veo la razón para dudar. Es una de nuestras facultades naturales, un poco como la vista.

La radiestesia puede ofrecer ventajas muy va­liosas, sin contar la pro­funda alegría que le significa descubrir por él miso algunos de los ma­ravillosos poderes con que el Creador ha dotado a nuestra naturaleza.E1­ error, dicen, no es peligroso más que por la parte de verdad que contiene. Separar ciertas verdades aparentemente misteriosas pero bien controladas, ponerlas en evidencia,

¿No es cortar las alas a innumerables fantasías divulgadas por ciertos partidarios de las ciencias ocultas y que se presentan como una nueva religión?

“Lo que es natural debe ser tratado como natural”.

Jetté relata una gran cantidad de casos en que tuvo éxito y otros en el que pudieron existir errores, entre ellos: descubrimientos de aguas subte­rráneas, búsqueda de ahogados, localización de per­sonas (incluso el sitio que ocuparía en uno de los asientos del refectorio) etc. En el año 1966 solicitó una entrevista con la señora Galle dedicada a la práctica de  la videncia, además de las lectura de cartas y la lectura de la mano utili­zaba el péndulo. En 1972, la Galle de visita en  Canadá lo pone en contacto con Felipe Chancelor de México y quien estaba dedicado a fotografiar las ondas curativas.

Jetté entusiasmado se dedica  a investigar 1os casos de curaciones como  la détención de la sangre, la composición de los huesos,  la eliminación del dolor, las curaciones a distancia e investiga sobre las ondas curativas que llama radiaciones, él  mismo llegó    a practicar muchas  curaciones con éxito.

Jetté llegó a la conclu­sión: “Acepto que el po­der de curar sea un don, pero un don que todo el mundo posee aunque en grados diferentes”.

Rosendo Churión.

*Periódico La Religión de Caracas.

Caracas, domingo 4 de marzo de 1.990.

Sección sociales- página 6.

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